La figura humana de Alex Kanevsky derrite todo lo sólido en la pintura

El estilo de Kanevky es una mezcla de lo figurativo con las marcas cubistas de su espátula. Sus figuras relajadas se rompen en gestos geométricos que implican su movimiento a través del espacio. Es como si pintara estas escenas con su pincel en una velocidad de obturación lenta. Kanevsky atribuye a una variedad de artistas estéticamente diferentes como inspiración, desde Van Gogh, Cezanne, Mondrian, Rothko, Kline, hasta Freud, y la lista continúa. Sin embargo, todas sus influencias se pueden encontrar en sus pinturas de una forma u otra. Podemos ver los trazos densamente aplicados de Van Gogh y el sentido de repetición de Cézanne.

Si vamos a buscar la emoción y el proceso de pensamiento detrás del trabajo de Kanevsky, entonces deberíamos mirar su manera de indicar movimiento. El movimiento puede comunicar el estado de ánimo. Al difuminar todo menos su tema principal, como en “El hombre deja todo atrás” (para su última serie, “Pinturas hermosas y profundas”), Kanevsky puede enfocar la atención de su espectador a voluntad. Kanevsky estudia su propio proceso en su sitio web, donde afirma: “Lo que resultó fue que realmente no hubo un progreso claro, fue más como vagar en la oscuridad con metas inciertas”. Como el hombre de su cuadro, Kanevsky parece vagar creativamente con los dos pies no muy firmemente plantados en el suelo, buscando la misma serenidad.

ENG: Kanevky’s style is a mix of figurative with cubist-like marks by his palette knife. His relaxed figures break apart into geometrical gestures that imply their movement through the space. It’s as if he painted these scenes with his brush set on a slow shutter speed. Kanevsky credits a range of aesthetically different artists as inspiration, from Van Gogh, Cezanne, Mondrian, Rothko, Kline, to Freud, the list goes on. Yet all of their influences can be found in his paintings one way or another. We can see Van Gogh’s thickly applied strokes and Cezanne’s sense of repetition.

If we’re to go looking for the emotion and thought process behind Kanevsky’s work, then we should look at his manner of indicating movement. Movement can communicate mood. By blurring everything but his primary subject, as in “Man Leaving Everything Behind” (for his latest series, “Beautiful and Profound Paintings”), Kanevsky is able to focus his viewer’s attention at will. Kanevsky studies his own process at his website, where he states, “What turned out was that there really was not a clear progress, more like wandering in the dark with uncertain goals.” Like the man in his painting, Kanevsky seems to wander creatively with two feet not too firmly planted on the ground, seeking the same serenity.