El nuevo sonido de la formación londinense Psychic Markers

El oscuro pasado y presente de Londres”

Me gustan los grupos que dejan las cosas claras desde el principio, como es el caso de Psychic Markers. Y es que, es fácil ver que este grupo londinense se han empapado de psicodelia para crear su propuesta musical. Lo bueno es que no solo se escuda en esa etiqueta, y también saben cuándo meterse en terrenos más Kraut o cuándo acercarse al Pop. Todo ello regado de un ambiente oscuro y de lo más cinematográfico.

A pesar de ser un álbum homónimo, no estamos ante su primer trabajo, sino el tercero. De hecho, es un disco que representa un cambio de sonido importante en su carrera, porque, por primera vez, le han dado bastante protagonismo a la electrónica. Esto es todo un acierto, ya que ese manto sintético se lleva de maravilla con el lado más Pop de su psicodelia. Ahí está ‘Silence In The Room’, con esa luminosa explosión de sintetizadores final que rompe toda la oscuridad del resto de la canción. O en la vibrante ‘Clouds’, que es el momento álgido del disco -atención a su punteo de guitarra a lo ‘Heroes’-.

También saben llevar ese punto electrónico a su lado mas oscuro. Lo hacen nada más empezar, en esa misteriosa ‘Where Is The Prize?´ en la que reflexionan sobre la muerte (buen rollo desde el principio). O en la instrumental ‘Pulse’, donde endurecen sus guitarras un poco más de lo normal. Aunque luego son capaces de sorprender y rebajar su crudeza para acercarse a una psicodelia preciosista en ‘Enveloping Cycles’. Una canción que, por cierto, me ha recordado bastante a Yo La Tengo. Y debe de ser una referencia principal en su carrera, porque el disco lo cierran con ‘Baby It’s Time’, en la que también se dejan llevar por la influencia de la banda de Hoboken. Eso sí, en su faceta más etérea y ambiental.

Vamos, que no es un disco que resalte por su originalidad o propuesta, pero son de esos que tienen el plus de no pretender más que trabajar y rendir tributo a lo establecido con unos cuantos gramos sinceridad.