Las esculturas eróticas de plastilina de Tatiana Brodatch

Caras sin rasgos, con looks muy penetrantes es la característica principal de estas piezas. La relación con el otro, las reflexiones personales, dudas y vacilaciones típicas de la naturaleza humana se vuelven tangibles y reales, creando un aura vibrante que parece viva, alrededor del contorno del cuerpo, tan perfectamente imperfecto.

El arte erótico tiene una definición un tanto subjetiva, podrían ser el conjunto de obras que pretenden evocar en el espectador cierta excitación sexual o aquellas que representan una actividad sexual. Personalmente nunca habría sido capaz de juntar los conceptos de erotismo o sensualidad con plastilina, hasta que vi el trabajo de Tatiana Brodatch. Escenas cotidianas, cuerpos naturales, intimidad… que transmite mediante figuras que no requieren ni de expresión facial para ello.

Tatiana Brodatch nació y creció en Moscú. Se graduó en el Architectural Institute y trabajó como arquitecta durante 15 años, entre Moscú y Milán, contribuyendo en la fabricación de edificios galardonados, publicados en varias revistas especializadas. Aunque es aún una apasionada de su profesión, la creadora no se detiene y busca una forma más directa e inmediata de expresarse. A partir de 2013, se embarcó en un viaje artístico.

La espontaneidad encuentra el alivio perfecto en la plastilina, un material adaptable que no se endurece, con el que Tatiana crea personajes sin rostro, portadores de sentimientos universales. Estos cuentan la relación con el otro, las reflexiones personales, las dudas y las inquietudes típicas de la naturaleza humana de la artista, a través de esculturas, fotografías y videos. Desde 2015, Tatiana vive y trabaja en su estudio en Milán.

Fuente: Tatiana Brodatch: Instagram