Kaplan Projects inaugura un nuevo espacio expositivo en Palma

El título del primer proyecto es ROOMFLAMES y se trata de una exposición colectiva de 5 artistas: Lluís Vidaña, Samuel Almansa, Josep Santamaria, Aniya Defries y Laura Rubio.

La exposición se compone de una intervención en la sala y obras de diferentes disciplinas pintura, escultura, dibujo e instalación. La intervención Roomflames, realizada en las paredes de la galería y que da nombre a la exposición es el resultado de una improvisada colaboración creativa, entre los cinco artistas que, antes de empezar, apenas se conocían. El resultado es cuanto menos interesante y rico en contenido. En muy pocos días los artistas han conseguido una obra común en la que el resultado se ha traducido en la combinación formal y conceptual de todos sus estilos y, a la vez, tiene identidad propia. En ella se suceden los estratos de información al ritmo de las aportaciones de cada uno de los artistas. Formalmente la intervención tiene un aire de retablo entre postmoderno y románico. Podemos ver una estancia de perspectiva indefinida a medio camino entre una pintura de De Chirico, y una de Piero de la Francesca. Esta estancia es invadida por unas llamas donde se entrevén personas que parecen estar ardiendo a modo pecadores en el infierno románico. El motivo central son unas manos en gesto de plegaria. Las personas, la espiritualidad y el espacio interior, rigen el discurso de estos artistas. No en balde a todos ellos les ha tocado vivir el encierro de la cuarentena y de ella han salido con ideas y energías reforzadas. Los cinco están en un estadio temprano de su carrera, y les une un espíritu crítico hacia los extraños tiempos que estamos viviendo. A pesar de haber nacido en la última década del SXX, se refleja una preocupación por la disminución de relaciones interpersonales provocada por la que parece ser una infinita digitalización de la comunicación personal y por los efectos psicológicos que puede tener el encierro. La circunstancia de verse obligados a relacionarse única y exclusivamente a través de las redes sociales, ha desembocado en una toma de conciencia de la lacra que puede ser la falta de comunicación intima entre las personas. Aún así, las obras de estos cinco artistas son personales y sus ideas muy claras con respecto a esta extraña realidad en la nos encontramos.

Lluís Vidaña, ganador del art Jove 2019, nos habla de las malas prácticas ocultasde las nuevas tecnologías. De nuestro estado hipnótico cuando miramos, y del miedo inoculado en la sociedad a través de la manipulación de la información que nos llega.

Las pinturas y dibujos de Samuel Almansa, llevan la herencia informalista de la mítica escuela de Cuenca, donde estudió. Sus lienzos de técnica mixta solapan diferentes planos donde el fondo se confunde con la figura en el intento de darnos una descripción del entorno más inmediato del artista. Almansa se define como un artista versátil y urbano, de ideas frescas y espontáneas.

Josep Santamaria, nos describe el mundo digital de las pantallas emergentes que constantemente nos recuerdan nuestra dependencia digital, pero al mismo tiempo nos abren ventanas a un mundo interior de experiencias personales. Sus pinturas sobre tabla, y sus esculturas trabajan la dualidad de la ventana que mira dentro y fuera al mismo tiempo. Una abstracción geométrica que va un paso más allá de la propia pintura.

Laura Rubio, nos da una perspectiva surrealista del presente. Desarrolla perspectivas evocadoras con misteriosos personajes que las habitan. Formalmente Rubio trabaja la pintura sobre lienzo y sobre papel con un uso colorista de las formas que aporta frescura inusual a unasobras con una carga psicológica evidente.

Aniya Defries dibuja personas. Aniya ve en las personas todo lo que importa. Normalmente desnudos pintados con modelos, sufrió en la cuarentena el no poder dibujar en directo a los cuerpos que le hacen compañía. Poco color, trazo muy claro y definido: sus dibujos tienen una personalidad arrolladora difícil de definir, más que por su honestidad en el mirar y en el pensar. Estas personas, sus amigos “vivos”, cuya compañía se hace necesaria, día tras día