Minicerebros creados en laboratorio: ¿el inicio de la clonación humana?

Es un hecho que ya se cuenta con minicerebros creados en laboratorio por un grupo de científicos de la Universidad de California. Esto supone un gran avance que podría dar respuesta a muchos interrogantes en la neurología; sin embargo, también entraña riesgos éticos.

A comienzos de 2019 se logró revivir los cerebros de un grupo de cerdos en un laboratorio. La noticia impactó por lo que supone este avance. Pocos meses después se anunció que un grupo de científicos logró dar vida a unos minicerebros creados en laboratorio. Está claro que avanzamos hacia una nueva era en la biotecnología.

El hecho de que haya minicerebros creados en laboratorio dio lugar a un debate ético muy álgido. Al fin y al cabo, en función de lo que actualmente sabemos, podríamos decir que un ser humano es básicamente su cerebro y no está claro hasta dónde van a llegar los científicos en su afán por experimentar con la vida. Por las implicaciones que esto tiene, se ha planteado que este hallazgo puede significar el inicio de la clonación humana.

La ciencia nunca resuelve un problema sin crear otros 10 más”.

-George Bernard Shaw-

Según lo que fue informado a través de la revista científica Cell Press, los minicerebros creados en laboratorio tienen el tamaño de un guisante y producen unas ondas cerebrales similares a las que generaría el cerebro de un bebé prematuro. El objetivo a medio plazo es crear redes neuronales más sofisticadas cada vez.

Los minicerebros creados en laboratorio

Los minicerebros creados en laboratorio fueron desarrollados por un equipo científico de la Universidad de California. La noticia se dio a conocer en agosto de 2019. Lo que los expertos hicieron fue crear organoides, cuyas estructuras celulares son similares a las de los cerebros humanos.

Los minicerebros son un millón de veces más pequeños que el cerebro humano. Se desarrollaron a partir de células madre pluripotentes. Estas fueron colocadas en un ambiente que imita al del cerebro y esto hizo que se diferenciaran, se transformaran y luego se autoorganizaran de la misma manera que lo harían en un cerebro.

No es la primera vez que se intenta esta hazaña. En el pasado ya se había avanzado en ese sentido, pero hasta ahora no se había logrado producir unos organoides que desarrollaran redes de neuronas, tal y como funcionan en los seres humanos. Por eso se trata de un avance sin precedentes.

Algunos pormenores del proceso

El primer acierto de los científicos fue el de crear un ambiente optimizado para el cultivo de las células madre. Gracias a ello, los organoides maduraron más y mejor de lo que lo habían hecho en experimentos precedentes. El proceso duró en total 10 meses, en ese periodo se hizo un monitoreo minucioso con multielectrodos que registraban la actividad neuronal.

Tan solo dos meses después de iniciar el proceso, los científicos comenzaron a detectar pulsos de ondas cerebrales en los organoides. Pese a que no producían señales continuas, sino esporádicas, era claro que las ondas tenían la misma frecuencia que la de los cerebros humanos en sus primeras fases de formación.

A medida que fueron creciendo los organoides, la producción de ondas se hizo cada vez más diversificada y regular. Esto indicaba que se estaban desarrollando conexiones neuronales paulatinamente más estructuradas. Tales ondas y frecuencias son similares a las registradas en los cerebros de 36 bebés prematuros, cuyos datos se habían tomado previamente como punto de referencia.

Usos e implicaciones

Los investigadores piensan que no es probable que los organoides tengan actividad mental como tal. Aseguran que se trata de un modelo muy rudimentario, por lo cual no está en capacidad de realizar la mayoría de las actividades de un cerebro real. Sin embargo, no descartan que más adelante se logre obtener organoides más complejos.

El equipo investigador ha dicho que los minicerebros creados en laboratorio podrían ser un excelente punto de partida para estudiar más a fondo el funcionamiento de las redes neuronales. Creen que esto, hacia el futuro, podría dar pistas para entender y tratar mejor algunas enfermedades como la epilepsia, el autismo y la esquizofrenia, entre otras.

Pese a todo, los experimentos en este sentido han causado gran controversia desde que comenzaron, en 2013. Para algunos expertos, el hecho de dar lugar a procesos de neurogénesis y desarrollo de circuitos neuronales, en la práctica otorga un soporte físico para el desarrollo de la consciencia. Por lo tanto, no se puede descartar que estos minicerebros en algún punto no puedan llegar a realizar funciones más complejas.

Sin embargo, de momento esto no es posible, ya que un cerebro sin cuerpo carece también de sentidos y, por lo tanto, no puede percibir estímulos que luego se conviertan en datos a procesar. Algunos, sin embargo, advierten que podría haber sorpresas en este azaroso proceso. También que cada vez estamos más cerca de clonar seres humanos. Sin duda, se transita por terrenos fascinantes y desconocidos.

Por Edith Sánchez // Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González al