Estos son los 11 peores países del mundo si te pillan con cannabis

Cada país tiene sus propias leyes con el tema del cannabis y en mucho de ellos el castigo por el simple consumo puede ser muy grave

La marihuana se asocia con la paz, el amor y un incansable optimismo, y es algo más que una sustancia potente. Cada vez es más respetada como ayuda terapéutica para las personas enfermas, y sus usos como materia prima industrial son innumerables. Sin embargo, hay personas y países que siguen odiando el cannabis a pesar de todas las pruebas que demuestran que es una sustancia beneficiosa. En algunos países, ser pillado con marihuana te puede acarrear problemas, o mucho peor, hacer que te maten. Es difícil creer que alguien pueda juzgar tan duramente esta extraordinaria planta; pero así es. Si eres un trotamundos amante de la hierba, deberás tener en cuenta los castigos exagerados de la siguiente lista.

Corea del Sur

Corea del Sur es el país menos tolerante con las drogas de esta lista. En una aterradora demostración de poder gubernamental, la policía surcoreana está autorizada a detener a cualquier persona, en cualquier lugar, para someterla a una prueba toxicológica aleatoria. Los ciudadanos coreanos pueden ser encarcelados por dar un resultado positivo, incluso si son metabolitos de una semana de antigüedad de un porro consumido en otro país. Si das positivo en una prueba de detección de drogas al entrar a Corea del Sur, podrías acabar en la cárcel durante unos meses. Así que si estás planeando visitar este país, deberás abstenerte durante al menos un mes o dos para ir sobre seguro. Una cárcel extranjera es una experiencia horrible.

Indonesia

Este bello país asiático ha sido visitado por más de 15 millones de turistas el año pasado buscando sus paradisíacas playas y místicos templos. Pero no es el mejor país para relajarse fumando cannabis en una playa a la luz de la luna. En Indonesia el cannabis está clasificado como droga del grupo 1, es decir que tiene la misma consideración que la heroína, la cocaína y la metanfetamina. La posesión acarrea una pena máxima de cuatro años de prisión o rehabilitación forzosa. A menudo la policía realiza redadas en establecimientos de ocio frecuentados por turistas extranjeros buscando engordar las arcas del estado a base del pago de fianzas.

Estados Unidos

Aunque en muchos de sus estados el cannabis es legal, tanto con fines médicos como recreativos, sigue siendo una sustancia prohibida a nivel federal. Y aún consumiéndola en alguno de los estados donde es legal, se pueden tener problemas. Siendo antiguos gobiernos de este país los culpables de la ilegalización prácticamente mundial del cannabis, todavía pueden denegar la entrada de por vida en su territorio por el simple hecho de reconocer en aduanas que has fumado cannabis alguna vez.  Hace unos años a mujer chilena los agentes de aduanas le encontraron en su móvil fotos en las que se la veía en un dispensario de marihuana de Denver y le prohibieron la entrada a Estados Unidos de por vida.

Tailandia

Hasta hace pocos años, la posesión de cannabis podía estar penada con la muerte. En 2003, el gobierno declaró la “guerra a las drogas” y durante los 3 primeros meses de esta campaña, se ejecutaron a 2800 personas extrajudicialmente. Un informe oficial de 2007, aseguraba que más de la mitad de los ejecutados no tenían conexión alguna con ninguna droga. Afortunadamente las políticas cannábicas han cambiado en uno de los países con las mejores sativas del mundo. Desde el 2018 está legalizado su uso terapéutico y es relativamente fácil conseguir cogollos. Pero la condena por posesión y consumo son de hasta un año de cárcel y 294 euros de multa.

Egipto

Egipto, donde el cannabis es ilegal desde 1877, fue uno de los primeros países en prohibir la marihuana. Aunque según un informe de hace algunos años de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Egipto ocupa el 25º lugar en consumo anual de cannabis y hachís a nivel mundial, se aplican sanciones muy duras. El cannabis es ilegal y está prohibido, aunque su consumo sigue estando muy extendido en Egipto. Pero, como extranjero, deberás tener mucho cuidado con la hierba, ya que un ciudadano británico fue ejecutado en 2013 por intentar sacar de Egipto 3 toneladas de hachís. Puede que este sea un caso extremo, porque la mayoría de nosotros ni siquiera nos plantearíamos traficar, pero todo tipo de posesión puede acarrear serios problemas en Egipto.

Emiratos Árabes

Dubai se convirtió en el año 2018 en la cuarta ciudad más visitada del mundo con cerca de 16 millones de turistas. Además es un país caro, con más de 500 euros de gasto de media por visitante al día. Pero es muy mala idea tratar de gastar algo en comprar cannabis. El simple hecho de dar positivo en un test de drogas, se considera posesión. La pena mínima es de 4 años de cárcel o 2.500 euros de multa. Fue famoso en su día el caso de un joven británico condenado a 4 años de prisión al que las autoridades encontraron pegado en la suela del zapato 0,0003 gramos de cannabis.

Arabia Saudí

El precioso desierto rodeado de mares de Arabia Saudí nos trae a la mente la típica imagen de la cachimba. Entonces, debe ser un lugar adecuado para fumar un porro, ¿no? Nada podría estar más lejos de la realidad. El reino de Arabia Saudita impone unas penas despiadadas por la posesión y el tráfico de drogas. Recientemente, en 2016, dos ciudadanos yemeníes fueron condenados a muerte tras ser declarados culpables de importar hachís. La mayoría de las ejecuciones en Arabia Saudí son decapitaciones llevadas a cabo con una espada.

Japón

Se trata de uno de los países con la ley de control del cannabis más estricta. La simple posesión está penada con hasta cinco años de prisión. Puede subir hasta siete si se considera que existe ánimo de lucro y multa de hasta 16.500 euros. Hace unos meses, el famoso cantante de pop japonés Junnosuke Taguchi y su novia fueron arrestados por posesión de 2,2 gramos de cannabis que fueron encontrados en un registro en su domicilio. Al final fueron puestos en libertad tras pagar una fianza de 24 800 euros cada uno. Ésto hace que Japón sea uno de los países donde menos cannabis se consume, aunque los arrestos por posesión aumentan año a año, de los cerca de 3.000 en 2017 a más de 3.500 en 2018. .

Filipinas

No hace mucho tiempo, el olor a marihuana era habitual en alguna que otra esquina, pero Duterte aplicó medidas enérgicas y estrictas contra las drogas. Duterte ha sido bastante despiadado en su lucha contra los delitos relacionados con drogas. Varias fuentes afirman que en 2017, el segundo año de la campaña, más de 12.000 personas sospechosas de estar vinculadas con las drogas (consumidores y traficantes, mayoritariamente de familias pobres) ya habían sido brutalmente asesinadas. Duterte afirmó abiertamente que no habría piedad con los criminales, y que ni los curas ni los defensores de derechos humanos podrían protegerlos de la muerte. Para mucha gente esto no supone ninguna sorpresa, ya que el propio Duterte tiene fama de ser un hombre violento, que afirma haber matado al menos a 3 personas él mismo en el pasado. Sin embargo, la marihuana no es el principal problema del gobierno filipino, ya que el 95% de las detenciones relacionadas con drogas afectan a los consumidores de shabu. “Shabu” es una palabra local para referirse a la metanfetamina, una droga muy extendida entre las clases más pobres. A pesar de que el propio presidente Duterte está a favor de la marihuana con fines medicinales, cualquier tipo de posesión y otros delitos relacionados con el cannabis son duramente castigados. Que te encuentren en posesión de marihuana en Filipinas no es ninguna broma, ya que incluso por una pequeña cantidad puedes recibir multas enormes y hasta acabar en la cárcel durante un buen tiempo. En otras palabras: simplemente no lo hagas.

Malasia

Desde 1952, cuando entró en vigor la Ley de Drogas Peligrosas, Malasia aplica la pena capital a aquellas personas sorprendidas con suficientes drogas (por peso) como para quebrantar esta ley. Las sanciones pueden ir desde castigos físicos en forma de azotes a largas sentencias de prisión. Una cantidad de cogollo suficiente para el consumo personal de cualquier fumeta habitual, podría resultar en una pena de cárcel de hasta 5 años. Ser pillado en posesión de 200 gramos de hierba o resina, conlleva una pena de muerte por ahorcamiento. En el 2016, el tribunal supremo de Malasia en Kuala Lumpur envió a un hombre a la horca por traficar con 9,73kg de marihuana. Es un peligro muy real, y hay que respetar unas normas muy estrictas para poder visitar este hermoso país.

Singapur

Este país insular asiático formado por sesenta y tres islas, es famoso por sus estrictas normas de conducta. Te pueden multar por mascar chicle en transporte público o por escupir al suelo. En temas cannábicos no es menos; ya que la simple posesión acarrea penas de un máximo de 10 años de cárcel y casi 18.500 euros de multa. Con cantidades superiores al medio kilo y con una imputación de tráfico, las penas pueden ir desde los azotes, a la cadena perpetua e incluso la pena capital. Incluso se considera posesión un positivo en los típicos controles de estupefacientes que se hacen al llegar al país en avión, aún cuando se haya consumido en otro país hace unos días.

MÁS VALE PREVENIR QUE CURAR

Hay ciertos países en los que simplemente no merece la pena correr el riesgo. Intentar llevarte un poco de felicidad cannábica contigo podría traerte muchos problemas, y desde luego, no es el momento ideal para probar ese nuevo artilugio discreto que acabas de comprar. Si no puedes prescindir de la hierba, es mejor que evites los países de esta lista.

Y si te ha entrado el gusanillo de viajar, tómate un descanso de la marihuana. Si te apetece visitar estos magníficos países, deberías desintoxicarte. Nunca intentes pasar hierba de contrabando, tu vida podría estar en juego.

Como dice Juan Sánchez Villa-Lobos Ramírez en el clásico de los 80, Highlander, “Si vuestra cabeza se separa de vuestro cuerpo, se acabó”