Katrīna Neiburga y la insoportable facilidad de la existencia

El proyecto de la artista se compone por video y fotografías que dibujan un pensamiento de búsqueda y reflexión sobre la existencia del ser humano y su conexión con la naturaleza. Mundos fragmentados, paralelos y coexistentes. ¿Dónde te encuentras tu?

El video-trabajo de dos canales consiste en un material que se filmó durante el verano de 2017 en Drusti, el lugar propiedad de su familia en el campo de Letonia. Ese es el mismo lugar donde Eglītis ha estado pintando sus llamados “trabajos de tierra” durante unos diez años, ahora combinando el suelo, la arena y la arcilla que obtuvo en el sitio con pintura acrílica y al óleo. El video y las pinturas cuentan una historia sobre una coexistencia de tribu, sobre la vida cotidiana y la convivencia, sobre la imposibilidad del ser que sea completamente “natural”.

Tres personajes que vuelven a aparecer, Katrīna, Andris y su hijo de cuatro años, realizan diversas actividades que pueden parecer irracionales, pero dentro del ritmo del sonido del productor canadiense de música electrónica Richard Hawtin, también conocido como Plastikman, de repente parecen de lo más natural para sobrevivir en el desierto.

Una pareja parecida a Adán y Eva explora su entorno imperceptible permitiendo que el espectador se encuentre cara a cara con la insoportable facilidad de la existencia. Fragmentos documentales de hacer la cena en un fuego abierto y exhumar la presa del castor se mezclan con escenas muy agradables de los rincones pantanosos del bosque y pájaros que vuelan sobre las copas de los árboles y la contaminación por petróleo y plástico flotando a lo largo del arroyo.

Un retrato de tres personas que tienen que decir “volviendo a las raíces” nos hace pensar en el significado del término “estado natural del ser humano de hoy” y nos ayuda a comprender el verdadero valor de ser sometido remotamente por la implacable naturaleza y afectados por sus manifestaciones en forma de una fuerte lluvia, una tormenta o una sequía…

ENG: Two-channel video-work consist of a material that has been filmed during the summer of 2017 spent in Drusti – the place owned by the family in the countryside of Latvia. That’s the same place where Eglītis has been painting his so called “earth-works” for around ten years now combining the soil, sand and clay he has obtained on site with acrylic and oil paint. The video and the paintings tell a story about a tribe-like co-existence, on every-day life and living together, on the impossibility being completely “natural”.

Three re-appearing characters – Katrīna, Andris and with their four-year-old son – performs various activities that might appear irrational, but within the pace of the video that has sound by Canadian electronic music producer Richard Hawtin aka Plastikman, they suddenly seem like the most natural thing to do in order to survive in the wilderness.

An Adam-and-Eve-like couple explores their imperceptible surroundings letting the viewer come face to face with the unbearable ease of existence. Documental fragments of making dinner on an open fire and exhuming beaver’s dam mixed with very eye-pleasing scenes from the marshy corners of the forest and birds flying above the tree tops and oil and plastic pollution floating along the stream of a brook captures a portrait of three people that has so to say “returned to the roots”. It makes us think about the meaning of the term “natural state of being” and human of today and helps us grasp the true worth of being only remotely subjected by relentlessness of the nature and affected by its manifestations in a form of a heavy rain, a storm or a drought.

Text by Elina Sproge // Stills from video by Neiburga // Foto by Ansis Starks