Las 9 mejores frases de Viktor Frankl para reflexionar

Hay lecciones de vida que podemos aprender al leer a quienes experimentaron en su piel grandes adversidades y aún así siguieron adelante. Victor Frankl es uno de esos ejemplos. Estas son algunas de sus mejores frases.

Las frases de Viktor Frankl son grandes lecciones de vida, esas letras a las que recurrir que nos llenan de esperanza cuando nuestro mundo se impregna de gris y no parece haber salida. Y no solo por todo lo que implican, sino porque son fruto de su historia personal y de su experiencia.

Frankl fue un psiquiatra, neurólogo y filósofo austríaco, creador de la logoterapiaque vivió en su propia piel los horrores del holocausto al ser prisionero en varios campos de concentración nazis. De hecho, a partir de esa experiencia, escribió El hombre en busca de sentido, su libro más conocido y el relato de cómo hizo frente a la adversidad.

A través de sus obras, Viktor Frankl nos enseña la importancia de una vida con sentido y significado y la necesidad de transformarnos a nosotros mismos cuando no podemos cambiar las circunstancias que nos rodean.

Sin duda, Frankl es un ejemplo de resiliencia y superación que dejó un gran legado que podemos recordar con algunas de sus mejores frases.

El coraje de las lágrimas

«No hay que avergonzarse de las lágrimas, las lágrimas son el testimonio de que un hombre tuvo coraje, tuvo el valor de sufrir».

Llorar no es un signo de debilidad, sino una muestra de valentía. Las lágrimas llevan consigo el valor de expresar nuestras emociones y cómo nos sentimos, de sacar hacia afuera eso que nos ahoga y nos ata por dentro cuando las palabras no alcanzan para expresar aquello que desborda el alma.

Nos ayudan a desahogarnos, a comunicarnos y a decir a los demás que sufrimos, que no nos encontramos bien y a mostrarnos tal y como somos. Las lágrimas son una llamada a la empatía y al apoyo de los demás.

La búsqueda del sentido de la vida

«Cuando una persona no puede encontrar un sentido profundo de su significado, se distrae con el placer».

Para Viktor Frankl, la búsqueda del sentido de la vida constituye la esencia de la misma. Así, cuando este no se encuentra, el poder y el placer son los principales ejes de la motivación de la conducta, los que gobiernan la vida de la persona y los que a su vez la llevan al sinsentido y la experiencia de vacío existencial.

Esto sucede porque la persona convierte la búsqueda de la felicidad en un fin en sí misma y se sumerge en espirales de placer que acaban por no llenarla y ser el parche que momentáneamente anestesia sus sufrimientos.

«Una vez que le damos un significado a la vida, no solo nos sentimos un poco mejor, sino que además, también hallamos la capacidad de lidiar con el sufrimiento».

Así, encontrar un próposito, descubrir el significado de nuestra vida, es verdaderamente transformador porque todo cambia hasta la propia capacidad para afrontar la adversidad. Pues teniendo un «por qué» es posible hacer frente a todos los «como» porque cualquier sufrimiento se convierte en un desafío.

«He encontrado el significado de mi vida ayudando a los demás a encontrar en sus vidas un significado».

Tras experiencia como prisionero en los campos de concentración y la pérdida de su familia, Viktor Frankl tuvo claro su propósito: ayudar a los demás a encontrar el sentido y significado de sus vidas y a sobrellevar el dolor emocional. Y así lo hizo, pues todo su enfoque gira en torno a la voluntad de sentido.

La importancia de no juzgar

«Ningún hombre debería juzgar a menos que se pregunte con absoluta honestidad si en una situación similar podría no haber hecho lo mismo».

Esta es una de las frases de Viktor Frankl que deberíamos tener presente a cada momento. Solemos juzgar a los demás casi cada día. En cuanto alguien no actúa como pensamos o como a nosotros nos parece correcto, tendemos a criticarlo sin intentar siquiera comprenderlo.

Olvidamos la historia personal que hay detrás de cada uno de nosotros, las circunstancias por las que se están pasado o todo lo que se ha vivido. Y no solo eso, sino que en la mayoría de las ocasiones nos colocamos como ejemplo de actuación o poseedores de la verdad.

La pregunta es: ¿estamos tan seguros de cómo actuaríamos nosotros si estuviésemos en la posición del otro? Es más, ¿quiénes somos para decir lo que está bien o está mal? ¿somos mejores que los demás? 

El poder de la actitud

«Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos».

«Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino».

Estas frases de Viktor Frankl son de las más conocidas. Muchos autores y profesionales las utilizan en sus discursos, libros y charlas para concienciar de la importancia de nuestra actitud ante la adversidad y cualquier circunstancia que nos ocurra.

A menudo, nos empeñamos en que los hechos y las personas cambien, que la vida se ajuste a nosotros y todo suceda como planificamos, pero eso no es posible. No tenemos control sobre casi nada, aunque actuemos como si lo tuviéramos. Eso sí, podemos elegir nuestra actitud ante la vida, eso no pueden arrebatárnoslo. 

Así, tenemos la capacidad de cambiarnos, de elegir hacia dónde queremos ir y cómo reaccionar, en definitiva, de decidir.

El amor como verdad

«Comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre».

«El amor es la única forma de captar a otro ser humano en el núcleo más íntimo de su personalidad. Nadie puede tomar conciencia de la esencia misma de otro ser humano a menos que lo ame. Gracias a su amor, puede ver los rasgos y características esenciales».

De todas las frases de Viktor Frankl, estas son las que mayor profundidad y sabiduría desprenden. El amor como verdad, meta y soporte de todo. De hecho, la autotrascendencia solo es posible para Frankl en la medida en que uno se entrega a una cosa o a un prójimo y se olvida de sí mismo.

Como vemos, estas frases no dejan indiferente a nadie, son verdaderas lecciones de vida. Palabras a las que podemos recurrir si queremos conocernos de verdad, seguir adelante y no olvidarnos de lo importante.

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas