‘La voz más alta’ (‘The Loudest Voice’) es una bofetada de realidad

El retrato que muestra la serie de Showtime de Roger Ailes es tremendo y terriblemente verosímil

Esta crítica se ha escrito tras ver la miniserie completa de ‘La voz más alta’. No contiene spoilers.

Se me ocurren pocos personajes más desagradables que el Roger Ailes de La voz más alta. No es su racismo, ni su machismo, tampoco es el clasismo o que se muestre una imagen cercana al fascismo que no deja de comparar a los demás con Hitler. Es el paquete general: sus gestos, ese tratar a sus clientes como si fuéramos memos. Pero sobre todo es saber que, en un minuto de su rutina, ese tipo puede hacer más que yo en toda mi vida y que decide emplearlo así. Creando las noticias, como dice en el cuarto episodio.

Lo que domina al ver la miniserie de Showtime es el desasosiego. Quizás si hubiera pasado más tiempo nos podríamos reír de ello, pero a estas alturas está todo demasiado fresco. Cada uno de sus episodios fija una fecha concreta de la vida del jefe de FOX News, y no podrían estar escogidas con más mala leche. No nos perdemos ni una, ni la explotación del morbo y el sentimentalismo en el 11-S, ni la campaña de desprestigio contra Obama, ni el ascenso de Trump.

Elizabeth y Roger Ailes (Fuente: Movistar+)

Y aún así hay que verla, porque posiblemente el mundo que nos rodea es más cercano a esto que a El ala oeste de la Casa Blanca. Lo que La voz más alta describe es el apoderamiento del sentimiento nacional para defender sólo unas ideas que, sin pretender entablar paralelismos, recuerdan demasiado a varias corrientes que estamos viendo en occidente. Los negros mal, especialmente los pobres. Y los demócratas, los que no son católicos o los que abogan por un estado de bienestar. Siempre la misma canción.

Todo ello, además, está representado por un papel baboso, egoísta y profundamente machista. El Roger Ailes de Russell Crowe desprecia profundamente a la mujer, no teme dejarla en ridículo y tratarla como una cabeza de chorlito. Vive en un entorno donde ellas son herramientas para llegar a un fin, generalmente carnal y de forma bastante asquerosa. No es un crápula amante del erotismo, ni siquiera parece que lo disfrute. Es lo que toca. Manosearla obscenamente y chulear de ello. Es un depredador.

Algo parecido hace con todo. Incluso con los amigos. A Trump se acerca para convertirle en bastión de sus intereses, maneja sus relaciones como si todo fueran marionetas y se cree estar por encima de todo. Incluso cuando no es así. Es paranoico, engreído y no duda usar cuanto medio de comunicación esté a su alcance para construir a su gusto el futuro político del mundo.

Pero lo más terrorífico de todo es que es consciente de su privilegiada posición y de su poder. “Es lo mismo que hacemos en la FOX. Tenemos uno o dos puntos y repetimos. Y al final la gente acepta la verdad que les es más familiar”. Verosímil hasta poner la piel de gallina.

Texto: Maritxu Olazabal

La historia real detrás de ‘La voz más alta’ (‘The Loudest Voice’) y FOX News La miniserie de Showtime tiene a Russell Crowe interpretando al fundador de FOX News