Las esculturas de Sophie Woodrow no son visitantes de otros mundos, sino los "poderosos" de este mundo

Sophie se sintió atraída por trabajar con arcilla desde temprana edad. Nacida en Bristol en 1979, se graduó en 2001 de Falmouth College of Art con una licenciatura en Studio Ceramics. Desde entonces, ha refinado una intrincada técnica de trabajo intensivo y un lenguaje visual muy distintivo. Cada pieza está construida a mano, lo que implica enrollar, incidir e impresionar para crear una superficie delicadamente texturizada.
Su trabajo ha sido guiado por un interés en los victorianos como la primera generación que eligió definir la naturaleza en oposición a lo que es humano. En un espíritu de curiosidad salvaje, teñida de miedo, los victorianos idolatraron la naturaleza, “empaquetándola” en obras de arte muy románticas y apetecibles. Nuestra comprensión moderna es muy diferente, por lo que ahora interpretamos mucho arte victoriano como “antinatural” o kitsch.


Siguiendo un interés en la historia natural, Sophie ha examinado particularmente nuestras teorías de evolución continuamente cambiantes. Su trabajo se ha inspirado en las enormes interpretaciones erróneas de la evidencia geológica hechas por los victorianos, a menudo con una farsa de confianza en sí mismo. Ella considera estas interpretaciones erróneas como un juego de susurros chinos jugado durante milenios.
Las esculturas de Sophie no son visitantes de otros mundos, sino los “poderosos” de este mundo. Ella busca reunir criaturas a partir de las extrañas nociones de lo que definimos como “naturaleza” y de los demás como personas, como “otro”.

ENG: Sophie was drawn to working with clay from an early age. Born in Bristol in 1979, she graduated in 2001 from Falmouth College of Art with a BA in Studio Ceramics. Since then she has refined an intricate labour-intensive technique and a highly distinctive visual language. Each piece is hand-built, involving coiling, incising and impressing to create a delicately textured surface.


Her work has been informed by an interest in the Victorians as the first generation who chose to define nature in opposition to what is human. In a spirit of wild curiosity, tinged with fear, the Victorians idolised nature, ‘packaging’ it into highly romanticised, palatable works of art. Our modern-day understanding is very different, so that we now interpret much Victorian art as ‘unnatural’ or kitsch.


Pursuing an interest in natural history, Sophie has looked particularly at our continually shifting theories of evolution. Her work has been inspired by the enormous misinterpretations of geological evidence made by the Victorians, often with bluff self-confidence. She regards these misinterpretations as a game of Chinese whispers played over millennia.
Sophie’s sculptures are not visitors from other worlds, but the ‘might-have-beens’ of this world. She seeks to assemble creatures from the strange notions of what we define as ‘nature’ and of each other as people as ‘other’.