"Tengo que ir", la nueva exposicón de Luis Maraver

Esta frase es el impulso hacia la aventura, hacia la vida. Desde mi juventud, al contemplar imágenes de lugares míticos en fotografías, me  hacía a mi mismo esa afirmación, con la ilusión de que algún día se cumplirían los sueños, sueños hasta entonces solo en mi imaginación; estaba seguro que tarde o temprano se cumplirían. Imágenes grabadas en la memoria, con una larga lista de lugares que tenía que visitar.

No vaciles nunca en irte tan lejos, más allá de todos los mares, de todas las fronteras, de todos los paises, de todas las creencias.

Amin Maalouf

Los sueños se cumplen y te aseguro que vale la pena. He podido realizar grandes viajes a lugares increíbles, con los pies en la tierra y la mente en las nubes, aprendiendo a mirar con nuevos ojos, dispuesto a llegar al lugar donde conocerme mejor, porque la vida no es más que un camino hacia uno mismo. Cada lugar es distinto, según la percepción personal y el estado de ánimo. Se tiene que viajar para aprender, esta es la teoría, dejándote llevar, para captar la riqueza de los nuevos territorios por descubrir; entonces aparecerán, sin ninguna duda, las revelaciones que necesito para crear. Como artista, soy consciente de que cualquier momento, producido por una vivencia, puede ser el detonante de un gran estallido de creatividad……y el viaje nunca se acaba. Texto: Luis Maraver

Inauguración: 15 de enero ¿Dónde? Casa de la Provincia / Diputación de Sevilla · Duración: Del 15 de enero hasta 01 de marzo

Maraver, el viajero.

            Hace no pocos años asistí a la presentación del libro “Un viaje en un cuaderno” de Luis Maraver, una preciosa edición de tirada limitada y con un dibujo original.  En él descubrí el Maraver más sutil, el que con unos breves trazos, con una  gran sencillez incluso a veces mono-color, logra  transmitir tal cantidad de emociones, que te hacen partícipe del viaje descrito.

            Siempre que tengo un libro en la mano, lo destrozo visualmente, sobre todo si me atrae, no dejo rincón ni página sin visionar. Esto es lo que ocurrió con el libro citado. En la última  página en la parte de agradecimientos se podía leer “a los que me acompañaron en los viajes”…. y aparecian toda una serie de amigos que habían compartido sus aventuras. Aquel día cuando lo leí, aunque ha pasado tiempo, tengo que reconocer que sentí sana envidia. No dudé en pensar “Yo quiero ir”.

            Hoy, ya puedo decir que he tenido la suerte de  compartir con Luis un viaje por tierras exóticas, fotografiarlo cuaderno en mano en medio de unos parajes idílicos , siempre  preparado para coger apuntes de  estas maravillosas impresiones que sólo las mentes tocadas por las musas pueden transmitir. Ver como despierta la admiración de los habitantes del lugar, donde aquel señor extranjero se sienta y toma notas…. la curiosidad entre los nativos se extiende, y lo raro es verle solo; siempre está rodeado de niños o adultos que gozan in situ de la habilidad creadora de Luis.

Más tarde, he podido comprobar cómo aquellos apuntes se convertían en unas espléndidas obras que iluminan e irradian emociones en todos los lugares donde se han expuesto.

            ¿Qué pasa por la cabeza de este viajero incansable ? ¿Qué siente  cuando se enfrenta  a unas telas blancas? Nosotros sólo podemos ver el resultado. Luis es capaz de convertirlas, pincel en mano,  en  obras  donde la materia y el color consiguen mezclarse con una plenitud casi diabólica.

            Si hay una obra de un artista que sea viajera, ésta es sin lugar a dudas la de Luis Maraver. Y la creatividad para crecer necesita nuevos horizontes, …. Horizontes que año tras año, Luis busca y encuentra y de los que ahora, en esta exposición, nos hace participes. Dejémonos seducir por la magia de los viajes, la magia de lugares exóticos, la magia del color y del pincel,… la magia de Luis Maraver, pero sobre todo,  dispongámonos a disfrutarla.                                                                                                                                                       Por Antoni Torres. Baix el lladoner. Noviembre 2019