Mentiras, dinero, sexo y amor

Llevo unos meses algo desconectado de mi particular mundo de escritor. Han sucedido cosas importantes en mi otro mundo, el invisible. Cosas buenas, cosas malas, cosas, al fin y al cabo, pero nunca me he ido del todo. Lo bueno de no escribir, y apenas leer es que observas y piensas. Eso es lo que luego termino escribiendo, aquí y en mis novelas. El título del artículo no es un clicbait, en verdad os voy a contar qué tienen en común las mentiras, el dinero, el sexo… y el amor. Quizás ya os lo imaginábais, por separado, pero no creo que hayáis pensado en que existe un patrón.

Empecemos por el sexo. Por supuesto. El sexo. Me encanta hablar de sexo, pero no siempre puedes hacerlo con todo el mundo, hablar, digo. Lo importante del sexo es disimular siempre lo que no sabemos, por eso todo el mundo intenta aparentar saber mucho, aunque lo haga en sentido inverso, e incluso si no se habla de forma explícita de ello. Sabemos que es difícil aprender sobre sexo, porque… ¿alguien ha estudiado sexo?, ¿existe una forma de hacerlo? Quien más, quien menos ha terminado aprendiendo por prueba y error, y muchas veces sin poder contrastar si lo que uno sabe es universal o simplemente cierto, porque si algunas personas encuentran incómodas las escenas sexuales en los libros, imaginaros conversaciones sinceras acerca de lo que os gusta, lo que habéis probado o lo que sabéis hacer. Imaginaros compartir problemas, miedos, curiosidades o incluso más allá, proyectos. ¿Complicado verdad? Me hace gracia escuchar que el sexo no es como las pelis porno, como si en el fondo, asumiéramos que el resto de películas se parecen al mundo real, de hecho creo que el porno tiene más parecido a la realidad que casi cualquier otro género cinematográfico. Es el cine mas crudamente sincero, y el más aburrido, sin duda.

Hablemos de dinero, o mejor dicho, de cómo ganar dinero. Nos enseñan historia, matemáticas, inglés y a veces, nos intentan meter algo de poesía en la cabeza, a la izquierda de la geometría y encajado entre la lógica y los tiempos verbales directos. Nos enseñan muchas cosas con las que se supone algún día nos ganaremos la vida, pero nadie nos explica de forma clara como hace uno para ganar dinero. Es difícil aprender como funciona el mundo, pero se puede aprender, muchas veces a costa de dejarnos partes de nosotros por el camino. Es duro aprender que casi todo está en venta y que la realidad se deprecia sin esperanza de amortización. Como el sexo, se supone que en algún momento descubriremos cómo encajan las piezas, más por accidente o curiosidad que por un plan claro. Ganar dinero se convierte en ese otro secreto manoseado y repintado, fotocopiado, que todos asumimos como cierto, pero del que nadie ha visto el original nunca. Ganar dinero es otra cosa que no nos enseñan. Las películas sobre emprendedores, startups y demás se parecen a la realidad mucho, muchísimo menos que el porno al sexo real.

No recuerdo la primera vez que mentí ni lo mal que lo hice, sólo se que es otra de esas habilidades que no ponemos en común con nuestros amigos, imaginaros la conversación: «Yo cuando miento, tiendo a mirar a la izquierda», «nunca miento en bruto, siempre cuelo alguna verdad»… no, no funciona así. como el sexo, como el arte de ganarse la vida, es otra cosa que hemos tenido que aprender por nosotros mismos, de la única forma que se puede: probando y fallando, fallando, fallando, hasta que algún día, empezamos a hacerlo bien, y ya perdimos la cuenta de cuantas mentiras hemos logrado pasar por buenas. ¿Imagináis un mundo sin mentiras?, sería terrible. No existe autoestima en el fundo que soporte demasiadas verdades seguidas. Saber mentir es una herramienta básica en la sociedad para poder encajar, para poder trabajar en equipo, sea de la forma que sea, una amistad, una pareja o un equipo de trabajo. Dicen que los humanos son diferentes de los animales por el dominio de la razón, pero yo creo que lo que nos hace diferentes es la capacidad de mentir de forma deliberada. Un prodigio de la civilización, especialmente la capacidad de engañarnos a nosotros mismos sin la cual es imposible sobrevivir.

El amor. La última frontera, que levante la mano el que sepa cómo funciona. El amor es una cosa muy rara, de la que se ha escrito, y se escribirán tonterías como esta a docenas, cada día, un pobre desgraciado escribirá una poesía desgarradora sobre el amor, otro pobre iluso henchido de endorfinas en la otra punta del planeta, escribirá una historia sobre el amor de su vida. Todo mentira, nada de eso nos será nunca de utilidad cuando estemos dentro del laberinto. Tendremos que encontrar nuestra propia definición del amor. No se puede enseñar, se ha de experimentar. Y todo ello, al igual que lo demás, con errores, y más errores. ¿Hablamos del parecido del amor en la realidad al parecido del amor en el cine?

¿TODAVÍA NO TE HAS DADO CUENTA DE QUÉ TIENEN EN COMÚN EL SEXO, EL DINERO, LA MENTIRA Y EL AMOR?

Si sabes amar, serás feliz. Si disfrutas el sexo, serás feliz. Si sabes como ganarte la vida serás feliz. Si sabes mentir, serás feliz. Son partes de la vida esenciales, si te falla cualquiera de ellas nunca podrás ser feliz, y sin embargo, no se pueden aprender de manera formal. No hay máster del amor, como tampoco hay clases avanzadas de mentira.  ¿Sexo tántrico?, ¿porno?, ¿kamasutra?. Casi mejor uno de esos libros de como vender en internet en 21 dias. Todo ese conocimiento depende de ti y de tu curiosidad, de tu aguante, de tu capacidad de experimentar, de cometer errores y de atreverte a seguir fallando a pesar de ello. Nadie te dirá como ser feliz. Nadie caminará por ti.

Texto: Nicholas Averdon (nicholasavedon.com)

Imagen inicial de Marcelo Viquez (Galería Kewenig Palma de Mallorca)