No es otra historia de amor de la gran pantalla, es “Suc de Síndria” de Irene Moray

En Suc de síndria, el foco recae en el amor, la confianza y la compasión. Acompañamos a esta pareja por un viaje delicado y esperanzador en el que Bárbara lucha para sanar sus heridas y reconectar con su sexualidad. Pero Irene Moray, directora del cortometraje, no se centra en el trauma heredado de una violación sino en la posibilidad de sanación. Un retrato, en sus propias palabras, de “una mujer que ha sufrido algo doloroso pero su herida no la define”.

https://cinemagavia.es/cortometraje-s… El cortometraje Suc de Síndria, dirigido por Irene Moray y protagonizado por Elena Martín, participará en la Sección Oficial de Cortometrajes del Festival Internacional de Berlín.

La joven directora consigue dibujar una historia llena de luz y sensibilidad que la ha llevado a la Berlinale, el festival de Málaga, el Festival de Toronto y a ser candidata en los European Film Awards, los premios Gaudí, y como se acaba de anunciar hace una hora, opta al Goya al Mejor Corto de Ficción en la gala que se celebrará en 2020. También se puede ver desde este pasado 29 de noviembre en Filmin. Exploramos con ella su universo creativo y reflexionamos de temas tan necesarios como la forma en que los medios tratan a las víctimas de violaciones o la educación sexual y afectiva.

Irene Moray
Está bien no sentirse bien

Suc de síndria” surgió un poco como una inspiración. Tenía ganas de contar una historia de amor sana y basada en el respeto, además de proponer una narrativa alternativa sobre una mujer que supera un episodio de abuso sexual. Quería crear una protagonista fuerte, alegre, que toma espacio, es vulnerable, se enfada, ríe, disfruta y llora. Una mujer que ha sufrido algo doloroso pero su herida no la define.

Creo que aun hoy nos falta mucha educación emocional, sexual y afectiva. No nos enseñan a respirar conectados, a entender nuestras emociones, a poner límites y respetarlos. Todo esto forma parte del sexo: consentimiento, unión, placer, emoción, consciencia, respeto, vulnerabilidad. Si se inculcaran en la escuela estos valores y prácticas, no tendríamos tantos casos de violaciones y violencias machistas.