“Viva la muerte”, la primera película de Fernando Arrabal

Antes de empezar a hablar sobre esta película es imprescindible comentar un poco quien es Fernando Arrabal, un polifacético autor que a parte de hacer cine ha sido también dramaturgo, poeta y novelista, entre otras cosas. A los diez años ganó el concurso de superdotados de España. Después de conocer a André Breton, principal impulsor del movimiento surrealista, formó parte del “Grupo Pánico“, integrado, a parte de él mismo, por el conocido director y escritor chileno Alejandro Jodorowsky, Roland Topor, otro polifacético autor que se dedicaba a la pintura y la ilustración, su estilo era claramente macabro y surrealista, a parte de eso también era escritor, siendo “El quimérico inquilino”, una de sus obras más conocidas, principalmente porque fue adaptada al cine por Roman Polanski. El nombre de este grupo venía en alusión al dios Pan, el cual se manifiesta a través de tres elementos básicos: terror, humor y simultaneidad. Según palabras del propio Arrabal el Movimiento Pánico es una intensa búsqueda por trascender la sociedad aristotélica y dejar un legado que impulse a la humanidad a una nueva perspectiva. “El pánico es la crítica de la razón pura, es la pandilla sin leyes y sin mando, es la explosión de ‘pan’ (todo), es el respeto irrespetuoso al dios Pan, es el himno al talento… loco, es el anti-movimiento, es el rechazo a la ‘seriedad’, es el canto a la falta de ambigüedad… Es el arte de vivir (que tiene en cuenta la confusión y el azar), es el principio de indeterminación con la memoria de por medio… Y todo lo contrario. Sus influencias eran el surrealismo y el dadaismo.

La faceta más conocida de Arrabal es la teatral, es el autor de teatro español más representado de la historia, se le ha comparado a Kafka y a Sade, aunque añadiendo un toque de humor macabro brutal. A pesar de ser un autor polémico y controvertido ha ganado numerosos premios importantes durante su carrera, destacando el Gran Premio de Teatro de la Academia Francesa y el Premio Espasa de Ensayo por su libro de memorias “La dudosa luz del día”. Curiosamente Fernando Arrabal es más conocido fuera de España que dentro, él mismo dice “soy ligeramente famoso, pero completamente desconocido en España, creo que en este país nadie ha visto mi películas. Lo poco que se le conoce aquí es por haber aparecido borracho en el programa “La noche”, con Sanchez Dragó. Según dice Arrabal lo que pasó ese día es que tenía mucha sed y confundió un vaso de chinchón con un caso de agua y se lo bebió de un trago, os dejo aquí el vídeo de ese programa.

Viva la muerte” es la primera película de Fernando Arrabal de un total de seis, después de esta rodaría “Iré como un caballo loco (J´irai comme un cheval fou, 1973), en la que un hombre, huyendo de la policía va a un desierto donde se encuentra a un hombre incivilizado que tiene un enlace especial con la madre tierra, el prófugo convence al incivilizado para irse con él a París. Su tercera película fue “El árbol de Guernica” (L´Arbre de Guernica, 1975), su película más polémica y que estuvo prohibida durante mucho tiempo, os recomiendo este artículo acerca del filme. Su cuarto largometraje sería “La Odisea del Pacífico” (The Emperor of Peru, 1982), trata sobre dos niños que se encuentran de vacaciones en casa de su tío, pasan los días explorando los bosques junto a su amigo Hoang, un refugiado vietnamita,un día éste descubre una estación abandonada donde descansa una locomotora. Su quinto filme es “Cementerio de automóviles” (Le Cemitière de voitures, 1983), basada en una antigua obra suya, el paradigma de la Pasión de Cristo late a lo largo de un ritual que bordea lo lírico y lo cómico, lo grotesco y lo onírico, ofreciendo sobre un fondo deslumbrante y miserable de chatarra colorista la agonía de unos seres oprimidos y marginales que se entregan en alma y en cuerpo. Su último largometraje hasta el momento es “¡Adios Babilonia! (Baal Babilonia, 1993), en lo que es considerado por su autor un homenaje a Rimbaud, la película muestra una Nueva York llena de surrealismo a través de una joven marginal que pasa sus días ejerciendo de asesina en serie. Rodó también un séptimo largometraje dedicado a la vida de Borges titulado “Borges: Una vitta di poesia”, desconozco en que año la rodó, tan solo sé que Arrabal la califica como su película más aburrida.

Bien, “Viva la muerte” esta situada durante la guerra civil española, Fando es un niño que ve como su padre es arrestado por los militares después de que su madre lo delatara por colaborar con los rojos. Su madre es fascista y católica y Fando constantemente le hace preguntas acerca de la muerte y sobretodo del paradero de su padre, quién según su madre fue ejecutado. El niño en su mente crea imágenes sobre la ejecución de su padre, imágenes terriblemente macabras y desagradables. Esas imágenes van apareciendo durante toda la película, el niño no tan solo fantasea acerca de la ejecución de su padre, sino que cualquier situación que vive la representa en su mente cada de vez de forma mas brutal. Una de las escenas imaginarias del niño mas fuertes es por ejemplo cuando se imagina a un cura repartiendo armas entre los militares, el pueblo arremete contra el cura y le cortan los testículos, luego se los hacen tragar, el cura mientras se los come exclama , “mis huevos, que sabrosos son, gracias señor por este plato divino, Dios mio tu me lo has dado, tu te lo llevas, bendito sea tu nombre”.

Constantemente se repiten ese tipo de imágenes, la imaginación de Fando crea un mundo lleno de estampas de extraños colores, su padre enterrado en la arena y unos jinetes corriendo hasta él hasta que le destrozan el rostro, su madre defecando encima de su padre mientras este está encerrado en una celda, su madre cortando la cabeza de una vaca y untándose la sangre por todo el cuerpo. Todas esas secuencias vienen acompañadas de una música que otorga de más extrañeza a lo que vemos, en algunas partes escuchamos una canción tarareada por un niño, tema principal de la película, en otras una saeta que entronca la ejecución con el calvario de Jesucristo visto por el folklore popular, y en otras ocasiones una hipnótica música imposible de clasificar.

Otra de las cosas interesantes de la película son las ilustraciones, durante los títulos de crédito vemos un montón de dibujos, cada cual más macabro que el otro, no he podido averiguar si esos dibujos están hechos por Roland Topor, aunque viendo la temática parece ser que así es. Esas ilustraciones se van repitiendo a lo largo de la película. Os dejo el vídeo de los títulos de crédito, donde también podréis escuchar la música del tema principal de la película, cancioncilla que no me he podido quitar de la cabeza desde que que la escuché.

Hace tiempo, cuando hablaba del “El topo” de Alejandro Jodorowsky dije que estaba considerada la biblia del lsd y que era la película preferida de John Lennon, bien, pues resulta que “Viva la muerte” es otra de sus películas preferidas, admiraba al personaje del padre de Fando, es decir, el padre de Fernando Arrabal. Pues resulta que John Lennon estaba silbando la nana de la banda sonora de la película en el festival de Cannes, algo que hizo que se conocieran y llegaran a fraternizar, llegando a desayunar juntos en la cama del hotel.

Ya que menciono de nuevo a Jodorowsky, los que conozcáis su filmografía sabréis que su debut cinematográfico fue “Fando y Lis“, no es casualidad que el niño de “Viva la Muerte” se llame también Fando, ya que la película de Jodorowsky estaba basada en una obra de teatro de Fernando Arrabal, la historia de dos desvalidos que marchan hacia Tar con tres personajes.. por un incidente, Fando mata a Lis. Tras los honores fúnebres, los cuatro reanudan su camino. La obra presenta a dos personajes sobre los que proyectará Arrabal su teatro: el autor, Fernando (Fando) y su esposa Luce (Lis), con variaciones. Seguramente un día haré una reseña de Fando y Lis, un filme surrealista con claras influencias de Buñuel, Bergman y los cómics.

“Viva la muerte” posee algunas secuencias realmente desagradables, recuerdo una en que un niño coge unos gusanos vivos del suelo, se los pone dentro de un bocadillo y se los come; en otra secuencia extrañisima que no le veo el sentido vemos como a un hombre le rapan un trozo de cabeza, luego le hacen unos cortes, luego cogen un frasco de cristal y queman un papel dentro para hacer el vacío, luego se lo ponen encima de la herida para que succione la sangre, repitiéndolo varias veces más, todo ello sin ningún efecto especial, a ese hombre le cortaron de verdad, estoy casi seguro de ello. Otra escena realmente desagradable es cuando la madre de Fando corta la cabeza a un carnero, me parece que también sin efectos especiales, luego se una todo el cuerpo con la sangre y vísceras del animal.

Tenemos también algunas escenas que hoy en día serían difíciles de colar en un cine por su contenido “pedófilo”; Fando se excita con su madre, en una escena la observa por una cerradura mientras esta parece masturbarse, Fando tiene una lagartija en las manos y empieza a besarla y acariciarla pensando que es su madre, finalmente le arranca la cabeza de un bocado al pobre bicho. En otra escena vemos como Fando azota a su madre desnuda, luego esta le coge los testículos. Luego también vemos como Fando chupa la lengua de un hombre o lame los labios de su abuelo muerto.

Fernando Arrabal

Hay dos personas a las que quiero mucho, y me fatigan: una es mi mujer cuando me habla de dinero, y otra un periodista cuando me pregunta por política… -Hágase cuenta que le pregunto por la vida de la Francia de hoy… -El papá de esta señora que me ha mencionado [Jean-Marie Le Pen], que todavía dirige bastante, dijo una vez: «Soy tolerante, pero prefiero a Moliére antes que a Fernando Arrabal».  -Usted conoció el surrealismo, y también mayo del 68. ¿Cuándo tenían los poetas más influencia sobre las chicas? -En el grupo surrealista no hubo ligones, se amedrentaban. [André] Breton, por ejemplo, no tuvo casi vida amorosa. Y lo del 68 es un cuento, nunca hubo libertinaje. Hubo historias de amor, incluso de amor sin sexo. Ojalá hubiera existido esa liberación del cuerpo que se pregona, pero no pudo existir. -¿Todo fue mito? -Un hombre de mi tamaño, Tirso de Molina, escribió nada menos que un mito, porque nosotros los españoles, como usted sabe, solo hemos creado dos mitos: Fausto y Don Juan. Pero Tirso no habla de Don Juan, sino del Burlador de Sevilla. Burlador. Él entiende que no se puede conquistar a las mujeres en masa si no mientes. Porque, en contra de lo que se dice, las mujeres nunca fueron tontas. -Sus amigos Michel Houellebecq y Bernard-Henri Lévy confesaron que estaban un poco obsesionados con lo que se dijera de ellos en internet. ¿Tiene usted alguna aprensión parecida? -No, porque después de ver que un vídeo mío tiene un millón de visitas en Youtube y uno maravilloso de Oscar Niemeyer apenas mil, me doy cuenta de que no vale la pena preocuparse por eso. Además, he sido expulsado de Facebook, ¿sabe? Puse una imagen de un chico con una pollaza descomunal, y fue prohibido y mi nombre registrado. Podría volver a entrar con otro nombre, pero creo que ya no vale la pena, ¿verdad?