Las Cabezas Rodantes del artista plástico y eremita Roberson

Cuido del fuego y mi perro cuida de mí. En la naturaleza habita mi actividad más sincera, donde la libertad reina sin rey en un microclima puramente mediterráneo. Donde el perro es y el amo se encuentra. Allí nace la idea de unir conceptos, de desatar ideas y de encajar las piezas de una incansable trayectoria. En mis múltiples paseos y desordenadas rutas, atravesando vertientes y solanas, quien manda es EL MONTE. Y en lo más profundo donde las criaturas se ocultan, zorros, tejones y jabalíes, donde la hiedra crece húmeda y alta entre robledales y abedules transcurre todo. Los infinitos retiros y umbríos pasajes me conceden el privilegio de contar con indómitos recursos para después trabajar en el taller. Fusionando el barro con la piedra, las raíces y la resina. El resultado son las Cabezas Rodantes. Bustos modelados y esculpidos para retratar la barbarie, la ceguera o el candor y deseo de esta piel extrafina que es la psique. Solo así, bajo el ala de la tierra y con materiales orgánicos nace este proyecto artístico ajeno al yugo del tiempo.

Instagram: @robersoninsta