Baldomero Romero Ressendi. El maldito cachondo

Ressendi, uno de los pintores malditos del XX. Sevillano. Una leyenda que desconocía. Tan maldito fue que han conseguido que apenas se hable de él. Por ir por libre. Por exagerado. Por bohemio tremebundo. Por putero, amigo de los gitanos, parásito de militares, vampiro de curas, padre horrible, puto pintor genial. Entre un Valdesleal alegre, un Goya con el oído fino, un Solana harto de vino y la misma imperdonable sinceridad en los retratos que Velázquez.

Retrato de Elisa
Los borrachos

Fue un artista que supo plasmar el ambiente andaluz como pocos, en su obra cuenta con retratos de verdadero mérito. Quizá se vió perjudicada su carrera por su desordenada vida, pero esta formó parte de su personalidad. Ressendi (Sevilla, 1922 – 1977) al igual que los pintores locales del momento, inició su formación dentro del academicismo y el costumbrismo realista aunque su atormentado carácter le lleva posteriormente por la vía del más puro expresionismo que dota a su obra de gran singularidad y originalidad dentro del panorama sevillano.

El padre del pintor tocando la guitarra española
Francisco vestido de torero

Se formó en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, donde destacó por su gran talento artístico, aunque fue considerado por algunos de sus profesores como extravagante por su tendencia a salirse de los moldes clásicos convencionales. Coincidió durante su etapa formativa en Sevilla con el pintor natural de Marchena Eufemiano Sánchez, con quien mantendrá una gran amistad a lo largo de su vida.

Autorretrato de Baldomero Romero Ressendi en su juventud

A partir de 1946 fue adquiriendo fama de pintor escandaloso, algunas se sus obras fueron consideradas por la autoridad religiosa obscenas y faltas de respeto a la moral, aunque siempre gozó de protectores y amigos que le tuvieron en gran consideración.

Flamenco

Romero Ressendi, representó el flamenco alternando una visión personal y costumbrista, lienzos como el Baile en la cueva, Patio Andaluz, Escena de baile o Juerga Gitana, representan una temática reconocida como una de las más amables de este extraordinario pintor.

Arlequin

Tuvo una sensible personalidad artística, un expresionista heredero tanto de Goya como de Solana pero sobre todo de Valdés Leal o Zurbarán. Su estilo de equilibrada composición, dibujo firme, cromatismo oscuro y de profundo contenido, obras surrealistas y hondamente realistas al mismo tiempo, que no resultan indiferentes al espectador. Su dilatada obra pictórica incluye bodegones, retratos, toros, temas religiosos, gitanos y circenses, distribuida en su mayoría en colecciones privadas.

Las tentaciones de San Jerónimo de Baldomero
Los condenados
El Zambo

Su estilo puede encuadrarse dentro del expresionismo. Entre sus obras principales se pueden señalar: El locutorio de San Bernardo, Las tentaciones de San Jerónimo, El Octavo Círculo o El entierro de Cristo.