La regla crítica | Do Re -ME TE SE LA- Si

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Para familiarizarse rápidamente con los intervalos de tiempo que poseen accidentes, hay que procurar grabar en la memoria aquellos por los cuales detuvieron a una mula que iba hacia Belén, cargada de chocolate, mientras alguien se echaba un remiendo y al momento se lo quitaba. Rin, Rin. Y no se trata de extirpar los frutos secos de las tabletas para lanzarlos al aire y jugar a las tabas con ellas, ni de rallarlas para espolvorear las sagradas escrituras, ni de fundirlas al baño María. Y no se trata de untarse el pecho con hojas de cacao, ni de una búsqueda infinita de triple acción para nutrir los órganos y los músculos, ni de mantenerse a salvo de las bajas temperaturas para sobrevivir en las altas. Rin, Rin, Rin Tin Tin. Hay que almarse sin dejar de lado los instrumentos que poseen más recursos porque cada nota tiene su cuerda especial y entre todas ellas abarcan los límites sonoros de nuestras voces, incluído el gemido silencioso. Yo jamás había llorado encima de uno mientras me cagaba en el hijo de puta que había grafiteado su cuerpo sin consentimiento, maltratándolo y violándolo sin escuchar un no continuo y amordazado. Le limpiaba delicadamente las heridas con la esperanza de nuevos sonidos. Le enjuagaba con suavidad para no aumentar su sufrimiento y sin necesidad de decretar días de luto ni de mediatizar su dolor. Le lavaba los pedales con mis lágrimas y se los secaba con paños blancos de algodón. Y no se trata de rociarlo con Bleu de Chanel para despertar a los muertos destrozando Starman, ni de sacudir la zambomba con un arre borriquito, arre burro arre, ni de entonar el ande, ande, ande La Marimorena. No me valen las luchas estériles de una sociedad hipócrita, ni el disfraz de un lazo, ni las condolencias, ni las astas a media asta, ni las frases hechas, ni los chalecos fluorescentes, ni la cal de los anuncios ni la arena de los paisajes fotografiados en telediarios. ¿Dónde están los mínimos y los máximos? ¿Dónde están las estufas blancas? ¿Dónde están las melodías? ¿Dónde están los sentidos? ¿Dónde están las espinacas de Popeye? ¿Dónde están los fines y los confines? ¿Dónde están los delfines? ¿Dónde están los deseos? ¿Dónde están los acordes acordados? ¿Dónde están las tablas armónicas de nuestras cabezas? ¿Dónde están los bastidores? ¿Dónde están las tapas abiertas de los pianos de cola?

Texto y Fotografía: Carlos Penas

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