Extrañas y sexys fotografías vintage de mujeres desnudas sentadas sobre cosas

En “Sitting”, el reconocido fotógrafo Eric Kroll, amasó una gran colección de fotografías de época hechas por John K., un artista del que se sabe poco, excepto que en el transcurso de unos cuarenta años (1950-1990) inmortalizó cientos de imágenes de mujeres desnudas sentadas sobre sorprendentes objetos.

John K. pasó gran parte de su vida trabajando como fotógrafo aficionado en el este de Hollywood, explica Myles Haselhorst de Ampersand Gallery & Fine Books. Después de su muerte, su casa fue reclamada por el gobierno de la ciudad de Los Ángeles, y sus fotografías, que siempre guardó bajo llave, fueron finalmente expuesta al público. Kroll vió por primera vez la obra de John K. después de encontrar un anuncio de “Muebles antiguos y porno vintage,” y le llamó la atención la audacia y la perversidad que existía en la obra.

Aunque JohnK. habíapintado, al margen de las fotografías, las imágenes también le proporcionaron material sexual privado.Las mujeres se volvieron colaboradoras del proceso de creación, siendo conscientes de la importancia de surol; figuras profesionales, strippers y mujeres corrientes posaron delante lacamera del enigmático John K. Existen sujetos anónimos en la frontera de la obscenidad y laelegancia, apelando a los deseos traviesos mientras se mantiene un aire dedignidad irreverente. A pesar de que se involucran en ciertos comportamientossubidos de tono, mantienen su equilibrio como para transmitir una nota deautoridad coqueta.

Strange andsexy vintage photos of nude women sitting on things (nsfw)

For Sitting,renowned fetish photographer Eric Kroll amassed a large collection of vintagesnapshots by the obscure John K., an artist about whom little is known, savefor the fact that over the course of an estimated forty years between the 1950sand the 1990s, he created hundreds of images of nude women sitting on variousstartling objects.

K. spent muchof his life working as an amateur photographer in east Hollywood, explainsMyles Haselhorst of Ampersand Gallery & Fine Books. After his death, hishouse was claimed by the city government of Los Angeles, and his photographs,held close to his chest for the duration of his life, were finally exposed topublic consumption. Kroll first encountered K.’swork after following an advertisement for “Antiquefurniture and vintage porn,” and he was struck by the boldness and perversity that welled beneath thesurface.

While K.certainly drew and painted off of the photographs, the images also provided himwith private sexual material. Haselhorst suggests that the women themselvesmost likely took on their own roles within the image-making process, becomingboth models and occasional collaborators. In addition to professional figure drawing models, strippers andeveryday women also sat for the enigmatic John K., with some returning over thecourse of many years. Sometimes, more than one model shared the same clothingitem or sat upon recycled objects.

K.’s anonymous subjects exist at the border of obscenity and elegance, appealing to frolicsome desires while maintaining an air of irreverent dignity. Even as they engage in certainoff-color behaviors, they maintain their poise, situated slightly above us soas to convey a note of coquettish authority.

Texto: Ellyn Kail

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