Anna Von Hausswolff | En el reino de lo etéreo

Los terrenos de la música experimental tienden a ser muy cenagosos, por eso hay que andar con mucho cuidado por ellos. Pienso en los casos de, por ejemplo, Pharmakon o Jenny Hval, artistas muy diferentes entre sí pero ambas movidas por ese espíritu de vanguardia que les lleva a querer tocar extremos poco explorados. Ambos casos me parecen dignos de aplauso por las intenciones, pero sus resultados me han acabado proporcionando más penas que alegría.
Y es difícil lograr encontrar ese artista que se mueva en estos terrenos y logre conectar los dos planos con los que el melómano escucha un disco: el intelectual y el emocional. Sobre todo el segundo, dado que hablamos de un estilo que suele ser llevado más por lo cerebral, en general más frío. Pero que sean raro de encontrar no hacen que sea imposible, y acaban saliendo artistas como Anna von Hausswolff.

La sueca ya captó nuestra atención en con The Miraculous (City Slang, 2015), un disco que ya recogia muchas de sus ambiciones artísticas que daban forma a un álbum atrayente, hipnótico y con melodias que, además de sugerentes, saben llegar. Como poco, era un esfuerzo interesante que dejaba intuir una autora con muy buenos referentes a los que mirar y capacidad para aunarlos.
Por eso mismo había que escuchar Dead Magic (City Slang, 2018) y, afortunadamente, comprobamos que la progresión es más que adecuada. Ya en el anterior destaqué detalles que recordaban a los Swans de finales de los 80 que, en cierta medida, persisten, pero además encontramos una progresión en esos detalles de darkwave etéreo propios de Dead Can Dance que hace difícil no hacer la comparación entre Anna y Lisa Gerrard, una de las mejores voces que ha dado históricamente la música experimental.

Pero von Hausswolff no se deja devorar nunca por sus influencias, sino que las logra domar y llevar donde quiere para que el disco tenga siempre esa sensación de estar lleno de personalidad y que resulta imposible de ver realizado por otra artista. Esa progresión ya da puntos para que estemos ante su trabajo más definitorio, además del más notable.
Por otro lado, resulta curioso que un disco donde haya más temas de minutaje más disparado y disparatado (dos sobrepasan los once minutos de duración) sea también uno de los mejor pensados y manejados. Los dieciséis minutos de ‘Ugly and Vengeful’ están bien aprovechados con esa construcción progresiva, interesante e inesperadamente apasionante.

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Es posible que el mayor fallo que se le puede achacar a Dead Magic sea el de tener un inicio algo frio y un final no del todo redondo, pero ese tramo central, que incluye la tremendísima ‘The Mysterious Vanishing of Electra’, ya vale casi por discografías enteras gracias a los diferentes registros que toca y a lo deslumbrantes que son las piezas a nivel emocional.
Es difícil dominar el complicado mundo de la música experimental más etérea, pero Anna von Hausswolff tiene ese talento no sólo para encontrar rincones interesantes por explorar en ese mundo, sino también para introducirte en ellos para que te dejes llevar y embelesar. Y por eso mismo se puede decir que ha sacado uno de los discos de la temporada.

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