Sobre la riqueza de la literatura

DE QUÉ SIRVE LEER? EN UNA ENTREVISTA DE 1999, ROBERTO BOLAÑO DIO UNA DE LAS MEJORES RESPUESTAS POSIBLES.

Todos sabemos que leer es bueno, provechoso, útil, deseable y, en fin, tantos adjetivos positivos como se le pueda añadir a esa acción. Lo sabemos, es cierto, pero quizá sólo porque desde distintas partes se nos asegura eso, como si se nos intentara convencer no tanto por el razonamiento sino por mera repetición. Leer es bueno, ¿pero por qué?

No existe una sola respuesta a esa pregunta. En cierta forma puede decirse que cada persona encuentra en su experiencia como lector aquello que la lectura le da sólo a sí, porque en buena medida la lectura es una experiencia subjetiva: los libros son como espejos que nos devuelven el reflejo de aquello que estamos listos para saber, escuchar, advertir. En este sentido, la experiencia de lectura de un mismo libro puede ser muy distinta si lo leemos a las 15 o a los 30 años, por obligación o por curiosidad, en un momento feliz de nuestra o en uno atravesado por la angustia. Puede ser un libro celebrado y recomendado durante muchos siglos y, aún así, puede ser un libro que no nos diga nada. O viceversa.

Con todo, existen ciertas cualidades que aun en partiendo de la subjetividad, resultan comunes en casi todos los lectores de todas las épocas. El hecho, por ejemplo, de que leer amplía nuestros horizontes, es decir, que los libros nos descubren ámbitos de la realidad, en prácticamente todos sus niveles, que hasta entonces ignorábamos. Algunos estudios de la neurociencia y la psicología contemporáneas han concluido que leer también nos hace más empáticos e incluso más compasivos, con nosotros mismos y con los demás. Leer nos da vocabulario y entendimiento del lenguaje, lo cual tiene efectos en la salud cerebral. Leer agudiza nuestra mente, nos hace más críticos, mejora nuestra memoria. También, en ciertos casos, nos hace notar qué de la vida de verdad importa: la belleza, lo duradero, la cercanía con los otros, etc., y con ello es capaz de mejorar nuestra existencia.

En esta ocasión quisimos agregar a este elogio de la lectura el fragmento de una entrevista que Roberto Bolaño dio a la periodista María Teresa Cárdenas y el poeta Erwin Díaz en Chile, en 1999, en uno de los últimos viajes en que el escritor hizo a su país natal. Bolaño para entonces era ya el novelista reconocido que por tanto tiempo batalló para ser, y con esa ironía lúcida que lo caracterizó en entrevistas como ésta, resolvió en pocas palabras esa interrogante aparentemente enigmática de por qué leer es útil. Dijo Bolaño:

–¿Para qué le ha servido a usted la literatura?

Podría dar una respuesta aparentemente poética: “para no morirme”, pero es falso, yo seguiría vivo y probablemente con mejor salud si no hubiera optado por la literatura. A mí la literatura me ha servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracias a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida, que ha sido más bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, el leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido mi soberanía y ha sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo, siempre. La literatura a mí me ha producido riqueza, es riqueza.

Este párrafo fue compartido recientemente en el sitio Calle del Orco. La entrevista se publicó originalmente en el suplemento “Revista de Libros” del diario chileno El Mercurio el 25 de octubre de 2003.

 

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