La peculiar sexualidad orgiástica de los antiguos egipcios

EL EGIPTO FARAÓNICO FUE COMPARATIVAMENTE BENÉVOLO CON LAS MUJERES Y PRACTICÓ UNA SEXUALIDAD ORGIÁSTICA

Los antiguos egipcios siguen siendo, en gran medida, un misterio para nuestra civilización: conocemos sus grandes construcciones, pero no sabemos mucho de sus vidas o de cómo lograron tal esplendor.

Algunos papiros, sin embargo, revelan ciertas prácticas que hoy resultan llamativas. Como publica el sitio ABC, glosando el texto “Apuntes sobre la erótica egipcia y la sexualidad en el Antiguo Egipto”, de Jorge Roberto Ogdon, la sexualidad en el Egipto de la época faraónica era bastante libre, natural y sofisticada en cierta forma, algo que chocó abiertamente con la moral de la época de Napoleón en la que empezaron a hacer importantes descubrimientos arqueológicos, antropológicos y lingüísticos de esta cultura. Champollion famosamente señaló que observó “imágenes de monstruosa obscenidad”. En el Papiro erótico de Turín se puede ver la celebración de orgías entre hierofantes y altos miembros de la corte, con leyendas que incluyen, según publica ABC, el sutil “Ven y métemela por detrás”.

Herodoto describió algunas de estas orgías celebradas en nombre de la diosa felina Sejmet Bastet en Bubastis:

Las barcas, llenas de hombres y mujeres, flotaron cauce abajo por el Nilo: Los hombres tocaban flautas de loto, las mujeres címbalos y los panderos, y quien no tenía ningún instrumento acompañaba la música con palmas y danzas. Bebían mucho y tenían relaciones sexuales. Esto era así mientras estaban en el río; cuando llegaban a una ciudad los peregrinos desembarcaban y las mujeres cantaban, imitando a las de esa ciudad.

Al igual que en algunas religiones de la India, el semen tenía una connotación sagrada. Un mito narra cómo Atum, el autoexistente (equivalente al Prajapati védico), produjo a los siguientes dioses al masturbarse, y el  mismo Nilo era el semen de la deidad. Así entonces se llevaba un ritual en el que el faraón se masturbaba a la orilla del río para contribuir a la renovación de la fertilidad. El faraón debía ir una vez al año a la orilla del Nilo a masturbarse, y tener cuidado de que el semen cayera en el agua. Acto seguido, los demás asistentes debían hacerlo también. 

De acuerdo con el mismo artículo los egipcios practicaban ocasionalmente la necrofilia y zoofilia, eran especialmente liberales en cuanto al divorcio y las mujeres tenían control de su sexualidad: no dependían legalmente del marido, ni tenían que llegar vírgenes al matrimonio.