Música y Terror: El compositor Mark Korven y el éxito de ‘The Witch’

Las películas de terror ya no logran asustarnos cuando la premisa de la historia se enfoca simplemente en eventos paranormales y cuando el uso de jump scares o apariciones repentinas parecen ya normas obligatorias para crear un efecto de “miedo” en el público. Es por esto que cuando una película de terror intenta hacer algo nuevo y alejarse lo más posible de los efectos tradicionales de puertas que se cierran solas, entre otros clichés, la atención de tanto el público y los críticos es aún mayor. No es tarea fácil crear una cinta de este género que trascienda la sala del cine y se quede con su espectador.

Dentro de esta categoría cabe The Witch de Robert Eggers. La película se estrenó el año pasado en Sundance creando inmediata conmoción entre el público y otorgándole el premio de mejor director a Eggers. Acorde a los críticos, The Witch ha sido una de las mejores películas de terror de los últimos años. Se le atribuye mucho de su éxito a su banda sonora, la cual actúa como personaje principal durante toda la película creando una tensión extrema. Asimismo, la música es responsable de algunas de las escenas más aterradoras del filme. Mark Korven es un compositor canadiense responsable de la música para la película. Rechazó el uso de electrónicos y usó en su mayoría instrumentos acústicos no convencionales como el “waterphone” para crear una banda sonora digna de causar pesadillas.

La música ayuda a crear el ambiente de una familia puritana viviendo en Nueva Inglaterra en 1630. La soledad, aislamiento, el extremismo religioso, el miedo del infierno y la necesidad de salvación son expresados mediante la música de Korven. The Witch abandona el uso de jump scares porque no son necesarios para asustar al espectador y recae en el uso de “thriller psicológico”, la música está hecha para que el mismo público pueda pintar en su mente la imagen de la bruja que nunca se ve claramente. El soundtrack de Korven utiliza en un inicio las formas más simples de la música, comienza usando notas disonantes que señalan tensión pero que después, gracias a su excelente manejo de éstas mismas, puede agregar innumerables facetas de sonidos que amplían la “imperfección”, lo que hace que se perciba más real.

La unión entre la oscura pero hermosa cinematografía de Jarin Blaschke y la música de Korven reflejan el ambiente perturbador de la historia, dándole una cualidad de que lo que estamos viendo es una situación posible, pero al mismo tiempo sentimos que no deberíamos verlo. La música añade una atmósfera completamente cautivante y al mismo tiempo repulsiva, construye desde las notas más simples una tensión que solo crece con el tiempo. Esto junto con las imágenes inquietantes de la vida rural en Nuevo Inglaterra se plantan en la mente del espectador y se quedan ahí por mucho tiempo después de los créditos.

La música de Korven y Eggers no sirven sólo como complemento a lo qué es una película con cinematografía de excelente calidad y una historia de terror auténtica, sino que es un aspecto principal, a la par con lo demás. Al escuchar el soundtrack es fácil darse cuenta que nunca hay una nota desperdiciada, Korven y Eggers saben exactamente qué quieren decir y cómo hacerlo.

Por Andrea Zuñiga

 

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