Los 10 falsos mitos sobre el cannabis

Tómate el tiempo que necesites, ponte cómodo y con humor, teniendo en claro de que aquí no estoy haciendo apología más que del conocimiento, échale un vistazo a estos 10 falsos mitos sobre la marihuana que te dejarán más tranquilo/a…

1. El cannabis provoca la pérdida de la memoria: El mito de que el consumo de marihuana provoca la pérdida de la memoria es de los más populares y también es de los más engañosos. La verdad es que sí, se ha demostrado que el consumo de marihuana interfiere en los procesos que implican el uso de la memoria pero atención: durante el consumo. No existe prueba alguna capaz de sostener que la marihuana afecta la memoria a largo plazo, sí a corto plazo, pero sólo durante la intoxicación y esto ha sido comprobado mediante diversos estudios en el laboratorio.

2. El cannabis afecta más que los cigarrillos: Falso. Aquellos que consumen cannabis no inhalan la enorme cantidad de aditivos tóxicos de los cigarrillos, consumen el producto natural de una planta cuyo único procesamiento implica el secado de los elementos que se retiran directamente de la planta.

3. El cannabis es altamente adictivo: No existe ningún componente químico en la planta del cannabis sativa capaz de generar una dependencia física en el organismo, la adicción es mal entendida y transcurre por un camino muy diferente. La marihuana no es adictiva, una persona que se vuelve adicta a su consumo tiene las mismas probabilidades de volverse adicta al hábito de jugar videojuegos, al de utilizar internet o al de cualquier otra cosa que no implique una adicción fisiológica, es una persona que necesita de asistencia y las cifras a nivel mundial son muy claras al respecto.

4. El cannabis abre camino a otras drogas: Absolutamente mentira. Que los consumidores de drogas potentes o de las llamadas “drogas fuertes” hayan consumido cannabis antes de haber consumido dichas drogas es una realidad, pero no se puede jugar con las estadísticas, ni con el uso de la palabra para manipular la realidad bajo ningún concepto.

5. El cannabis mata neuronas: Este mito es relativo y tiene tanto de cierto como de falso. Los consumidores de marihuana no padecen consecuencias asociadas a la muerte neuronal, si a la transformación de las celdas, no a la muerte de las neuronas, como tanto se dice. Lo que los científicos también saben, y que vale la pena destacar, que la composición de la marihuana no mata neuronas, sí lo hacen muchas otras drogas y por ejemplo el alcohol.

6. El cannabis causa apatía y desgano: El abuso de drogas siempre culmina en desgano y desmotivación, pero en el caso del cannabis esto es relativo. El consumo moderado de cannabis no causa estos estados ni mucho menos, pero el abuso sí.

7. El cannabis puede intoxicar el cuerpo a largo plazo: Los restos del consumo de cannabis se albergan en el tejido adiposo del consumidor. Pero dichos residuos no tienen ningún efecto psicoactivo en el individuo después de un par de horas, no representan ningún daño al cerebro, a los tejidos, ni a cualquier otra parte del cuerpo.

8. Está científicamente comprobado que es malo para la salud: No existe ninguna investigación científica que haya contemplado al cannabis como una sustancia integralmente dañina. Sí es verdad que existen componentes mínimos que pueden considerar ciertos riesgos bajo determinadas circunstancias y en determinados organismos, tal como ocurre con innumerables otras especies de plantas, pero no existe una sola prueba científica que señale que el consumo de los productos de la planta del cannabis como peligrosa para la salud.

9. El cannabis es más potente hoy que antes: Falso. Tan solo se trata de un mensaje dispersado por los narcotraficantes que han hecho creer esta realidad a los consumidores

10. El cannabis es un camino al crimen: Bueno, esto es un juicio social de la peor calaña en la que tanto el prejuicio como la política entra en un oscuro juego de mentiras y conveniencias que facilita la toma de responsabilidades y que nada tiene que ver con el consumo de la marihuana. De hecho, la ciencia ha probado que los consumidores de cannabis tienden a manifestar conductas menos violentas y menos agresivas que los que no la consumen.