Grimes «Art Angels»

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Nadie que haya escuchado los sintetizadores y la distorsión casi industrial del quiebre Visions hubiese anticipado en su autora una sensación pop.

Fiel a su tendencia de derribar todo tipo de expectativa que se le imponga, Grimes (nombre artístico que Claire Boucher tomó del posible mejor capítulo de Los Simpsons de todos los tiempos) falsificó esta tesis con su cuarto álbum de estudio, Art Angels, lanzado via 4AD. El LP germinó de cómo ejecutivos llamaban continuamente al sello de Boucher para solicitar al responsable detrás del “sonido de Grimes”, como si su trayectoria no hubiera podido ser mérito de todo su trabajo, talento y esfuerzo. La cantante de Oblivion rechaza la idea de que una mujer en el pop es un mero vehículo para los dotes de un productor, por lo que produjo por primera vez enteramente por su cuenta. Art Angels reemplazó así la catarsis y la victimización de todo lo anterior por un sonido más renovado y agresivo que nunca, reflejo más apropiado de quién es ella hoy. Para continuar evidenciando semejante autonomía, la autodidacta no se limitó a su comando inmaculado en la electrónica, sino que aprendió también a tocar violín, batería y guitarra.
“Art Angels es el mejor trabajo de la canadiense a la fecha: una sinfonía pop cuya sensibilidad invita al baile ya no en los confines de tus auriculares sino en la magnitud de una discoteca”
Como artista, Grimes crea en Art Angels un mundo único con su propia flora y fauna, pintando los paisajes sónicos con todo tipo de texturas, beats y detalles. Si antes moldeaba con una arcilla homogénea, éste es un disco casi esquizofrénico musicalmente: es su Post de Björk, siendo que atraviesa una gran gama de estilos pero los momentos individuales son en conjunto subsumidos en un todo funcionalmente cohesivo.
Si bien el sexismo en la industria fue un detonante, temáticamente Boucher concentra toda su intensidad ya no en problemas personales sino sistémicos, mostrándose más politizada y menos abstracta que nunca. Por supuesto, estamos hablando de todo esto desde la óptica caleidoscópica de Grimes: nos da la bienvenida a su universo tocando un violín mientras referencia a Pokémon; hay canciones sobre el calentamiento global desde la perspectiva de mariposas en el Amazonas y de ángeles que lloran lluvia ácida debido a la polución. La diva del synth-pop le dedica varios tracks a los medios, los fans renegados y la escena indie en general, quienes se opusieron a su evolución musical y la tildaron de vendida tras su vuelco hacia las estructuras más accesibles del pop con Go. Un claro ejemplo de esto es el single Flesh without Blood, donde la oriunda de Vancouver entona: “It’s nice that you say you like me / But only conditionally”.
Abundan en Art Angels temas maravillosos como el homónimo, la colaboración con Janelle Monàe y la esperada versión de estudio de REALiTi, pero quizás los highlights llegan con los cortes más viscerales. SCREAM es un tema nu-metal donde Boucher acompaña con silbidos y gritos a una rapera taiwanesa Aristophanes que canta en mandarín. Kill V. Maim, quizás lo mejor de todo Art Angels, es una canción escrita desde la perspectiva de Al Pacino en El Padrino 2, excepto que es un vampiro que cambia de género y se debate entre matar o mutilar a su víctima según los conceptos de John Locke de estado de guerra y leyes de la naturaleza. Lo típico de Grimes.
Boucher, estandarte de la autogestión, se postuló como la estrella pop menos pensada con uno de los mejores discos del género en los últimos años, pero cierra Art Angels afirmando: “I’ll never be your dream girl”. Tan atravesada por la contradicción, podría ser una digna sucesora tanto de Britney como de Prince según le plazca.

ENG: You could write a fascinating alternate history of music by following the progressions of weirdos and outsiders who, after a few albums, yielded to the gravitational pull of mainstream music: the Velvet Underground, Yoko Ono, the Tubes, Genesis, Talking Heads, Scritti Politti, Simple Minds, Liz Phair, Yeah Yeah Yeahs, and, more recently, tUnE-yArDs and Marina and the Diamonds. As Art Angels confirms, Grimes, the alter ego of Claire Boucher, is heiress to this tradition, with a few crucial differences.
If you hear the lyrics as personal, Boucher, 27, expresses wariness in these songs: “When you get bored of me, I’ll be back on the shelf,” she sings melancholically over a clapping, Double Dutch beat in “California,” the state where this Canadian musician and producer relocated in the run-up to her fourth album. More likely, she’s feinting: She co-wrote a song last year for Rihanna (who rejected it), which no writer who’s afraid of the mainstream would do. And fans know Boucher regards her tracks as character exercises. She wrote Art Angels’ debauched “Kill V. Maim” from the perspective of Al Pacino in The Godfather Part II, “except he’s a vampire who can switch gender and travel through space,” she told Q magazine. Oh, okay. There’s nothing to indicate this in the song, except for the machine-gun joy she takes in howling “I’m a mobster” and “You declared a state of war!” — a satire, maybe, of machismo and its attachment to threats and violence.
Art Angels is a marvel of meticulous, even obsessive home-studio recording, uncompromised by bandmates or collaborators. Boucher produced it and made the record herself, save for two vocal features: Aristophanes, a Taiwanese rapper she spotted on SoundCloud, and R&B futurist Janelle Monáe. In the sparkling “Flesh without Blood,” a celebratory kiss-off with twangy guitars, Boucher uses drums as counterpoint, restlessly disrupting the beat with bangs, claps and smacks. She plays guitar, keyboards, and violin, but her virtuoso instrument is Ableton software, which lets Boucher, a fan of studio experimenters from Phil Spector to Aphex Twin, chop, distort, and transpose natural and unnatural sounds.
Throughout Art Angels, she equates love with derangement and disappointment: “Your love kept me alive and made me insane,” she sings in “Realiti,” italicizing the lyric by switching from her usual light and airy voice to something more nasal and choked. She punctuates other tracks with images of blood, destruction, death and defeat. Even though top 40 radio has gotten much weirder recently, as the The Weeknd or Major Lazer’s oddball “Lean On” proves, Grimes’ album probably doesn’t have a career-catapulting single, akin to Talking Heads’ “Burning Down the House” or the Tubes’ “She’s a Beauty.” Radio likes a vocal to be shockingly clear and loud in the mix, but Boucher prefers to hide and distort her voice, which is her least impressive, most commonplace tool.

por Bartolomé Armentano / by Emilie Fontaine